El ser humano según Tolstoi

Uno de los prejuicios más corrientes y extendidos es pensar que cada hombre posee ciertas cualidades definidas, que suele ser bueno, malo, listo, tonto, enérgico, apático, etcétera, pero los hombres no suelen ser así. Podemos decir del ser humano que acostumbra a ser con más frecuencia bueno que malo, listo que tonto, enérgico que apático, y al contrario; pero no será cierto si decimos de uno solo que es bueno o inteligente y de otro que es malo y tonto. Los humanos son como los ríos: el agua en todos es igual y semejante en todas partes, pero cada río suele ser estrecho, de curso rápido, ancho, silencioso, limpio, frío, turbio, templado. Lo mismo son los hombres. Cada uno lleva en sí el germen de todas las propiedades humanas y a veces manifiesta unas, algunas veces otras y en muchas ocasiones no se parece a sí mismo en absoluto, y queda entre uno y otro.

Tolstoi, L.: Resurrección, parte I, cap. LIX.

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2 comentarios

  1. Entonces queda claro que Rodríguez el Traidor no es humano.

    P.D. Ya te he añadido a mi blogroll.

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  2. noatodo

     /  13/07/2008

    Juas. ¿Es que alguien lo dudaba?

    PD: Es un placer entrar a formar parte de tan selecto grupo de humanos recomendados.

    Responder

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