es el título de un interesantísimo libro que me regaló Ariadna hace algún tiempo y del que hablaré en lo sucesivo en más de una ocasión.
Una vez leídos los primeros párrafos del prólogo, uno tiene curiosidad por avanzar, si bien la lectura no siempre es igual de ágil.
Bagdag, agosto de 1099.
Sin turbante, la cabeza rapada en señal de duelo, el venerable aqdi Abu Sa’d al-Harawi irrumpe gritando en el vasto diwan (cancillería) del califa al-Mustazhir bi-llah. Siguiéndolo, una multitud de compañeros, jóvenes y viejos. Éstos confirman ruidosamente cada palabra que pronuncia y ofrecen, al igual que él, el desconcertante espectáculo de barbas espesas y cabezas rapadas. Algunos dignatarios de la corte intentan calmarlo, pero él, apartándolos con gesto despectivo, avanza resueltamente hacia el centro del salón; a continuación, con la vehemente elocuencia de un predicador subido a un púlpito, arenga a los presentes sin tener reparo alguno por las diferencias de rango:
-¿Osáis dormitar a la sombra de una beatífica seguridad, en una vida frívola como una flor en el jardín, mientras que vuestros hermanos de Siria no tienen por casa sino las sillas de sus camellos o las vísceras de los buitres? ¡Cuánta sangre derramada! ¡Cuántas hermosas y jóvenes chicas han tenido que esconder su dulce rostro constreñidas por la vergüenza! ¿Así que los valientes árabes aceptan la ofensa y los valerosos persas el deshonor?
“Fue un discurso emotivo hasta el punto de hacer llorar los ojos y de conmover las almas”, dirán inmediatamente los cronistas árabes. La asamblea al completo está dominada por los gemidos y los lamentos. Sin embargo, al-Harawi no acepta sus sollozos:
-La peor arma del hombre –afirma– es verter lágrimas mientras las espadas están atizando el fuego de la guerra.
(Maalouf, A.: Le crociate viste dagli arabi [Les croisades vues par les Arabes, 1983]. Turín, SEI, 2005, 9-10).
PS: Este libro también está publicado en castellano con el mismo título que el post. Yo lo he leído en italiano y citaré por mi edición tanto en esta ocasión como en otras sucesivas.

Tumbaíto
/ 16/09/2008A mí me intriga saber qué queda de la Iglesia africana.
noatodo
/ 16/09/2008Pues a eso no tengo respuesta fundamentada. Supongo que de la de toda la vida, nada. Si se documenta sobre el tema no deje de informarme.
Ángel Ruiz
/ 05/09/2009Acabo de leer este artículo -una reseña-, que me ha parecido muy interesante: http://www.firstthings.com/article/2009/05/inventing-the-crusades-1243195699
y me he acordado de que habías escrito algo sobre la cuestión; he buscado y ya ha llovido, pero bueno, por si te sigue interesando la cuestión.
noatodo
/ 07/09/2009Muchas gracias, Ángel. Lo leo en cuanto tenga un momento. Un abrazo.