Desde que coincidieran por vez primera hacia 1979, uno de los directores con los que más le gustaba colaborar a Claudio Arrau era con Colin Davis. Al margen de otros trabajos previos (Tchaikovsky, Grieg, Liszt, Schumann, Richard Strauss), si no me falla la memoria fue en 1984 cuando por vez primera tuvieron que tocar juntos el Emperador de Beethoven. Comentaba Arrau que habían conseguido algo tan especial que tras el concierto le dijo a Davis que lo tenían que estudiar juntos con más detenimiento y llevarlo al disco. La Philips no se pudo negar. A pesar de que el propio Arrau ya había grabado los cinco conciertos beethovenianos en los primeros años sesenta con Bernard Haitink y la Orquesta del Concertgebouw para este sello discográfico, que fue el suyo desde inicios de los sesenta hasta su muerte en 1991 y el del Davis de los mejores tiempos (ays, sus sinfonías de Sibelius, su Berlioz, ays), esta nueva integral constituiría un verdadero hito.
No me enrollo que lo fundamental es escuchar lo que sigue. Nótese que Arrau en este momento ya tenía 85 años.
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Dios bendito qué concierto.
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Beethoven: Concierto para piano nº5, “Emperador”, op.73, Mi b M. Claudio Arrau, Orquesta Sinfónica de Londres, Colin Davis, 3/11/1988. Londres, The Barbican Centre Concert Hall.
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El concierto que acaban de escuchar es una de mis obras musicales favoritas. Lo he oído millones de veces. Ni se sabe el número de veces que he leído la partitura completa. Y sinceramente les puedo decir que la interpretación que más me convence es precisamente la que llevaron al disco Arrau y Davis, que supera incluso lo que acaban de ver. Otras versiones igualmente impresionantes son la de Rudolf Serkin con Leonard Bernstein, la de Artur Schnabel con Sir Malcolm Sargent, de Edwin Fischer con Wilhelm Furtwängler y la de Wilhelm Kempff con Ferdinand Leitner. Me gustaría incluir en esta lista la de Arturo Benedetti-Michelangeli con Carlo Maria Giulini, dos músicos colosales, pero no estaría siendo sincero. Me parece demasiado mecánica. Pero por si Leo (un abrazo, Leo) no conoce esto, lo dejo aquí.

Batecado
/ 26/04/2009Lo que tu disfruta y sientes con este concierto para piano, es lo que me pasa a mi con su concierto para violín en D. Lo habré escuchado miles de veces. Me encanta la versión de Arrau con Davis dirigiendo, me parece fantástica, de todas maneras también me parece estupendas toda lista que señalas. A este nivel me da lo mismo una que otra, entramos ya en el terreno de la subjetividad, aunque siempre me ha tirado bastante el Beethoven de Giulini. Lo que me parece de una prodigiosidad aplastante es el vigor que se gasta Arrau con sus 85 tacos, madre mía¡¡¡, estaba hecho un león el compadre.
noatodo
/ 26/04/2009Sí, la verdad es que es una obra que se toca sola. Llevo desde el jueves, que escribí el post, escuchándola de forma machacona en todas las versiones que tengo. Incluida una bastante bruta de Horowitz.
MIIIII (bemol). Jejeje.
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Yo no sé cómo lo hacía pero el tío siguió grabando hasta pocas semanas antes de morir, con 88 tacos.
Leo McGarry
/ 27/04/2009No a todo, te agradezco el que te hayas acordado de mí en este magnífico post. En enlace de Benedetti está muy bien pero lo de Arrau NO TIENE NOMBRE. Madre mía. Los dos no parecen de este mundo.
En mi modesta opinión, la diferencia es que Claudio parece ser un marciano que, después de bajar a la tierra, consigue asimilar y comprender la naturaleza humana, el interior de las personas, los verdaderos sentimientos y los estados de ánimo. Todo ello, puesto al servicio de su arte. En cambio, Arturo es un “saturniano” que ha aterrizado y se ha dado cuenta de la inferioridad del hombre. Es un sobrado que toca todo a la perfección de forma pasmosa, es decir y, perdona la expresión, con la “chorra”. Pero la esencia no la logra captar como el chileno.
Escuchar a Arrau me emociona profundamente, sobre todo el comienzo del segundo tiempo, uno de los fragmentos más bellos y líricos de toda la obra de Beethoven. Salvando las distancias, me recuerda al inicio del 2ª movimiento de otro de mis conciertos de piano preferidos: http://www.youtube.com/watch?v=3CJDZTUnhPA
De las otras interpretaciones que mencionas, sólo conozco la de Fisher con tu amado Furtwängler. Tendré al resto en cuenta, no lo dudes.
Un abrazo
noatodo
/ 27/04/2009El enlace de Grieg que dejas es de verdadera antología. Cuando compré ese DVD me volví loco. Le dediqué una entrada hace unos meses.
De las versiones que recomiendo del Emperador, para mi gusto, por ese orden. La de Serkin con Bernstein de este concierto y del tercero de Beethoven (que es otra de mis grandes debilidades), si la encuentras, no la dejes de comprar. Es un disco para hacer un juramento sobre él. De Arrau, qué voy a decir. Estoy más orgulloso de él que si fuera mi hijo, jeje.
Otro abrazo, Leo.
Xose
/ 28/04/2009Impresionante el agüelete. No es que sea yo especialmente “connaisseur” del repertorio pianístico, pero en el caso de este monumento, y con vuestro permiso, me atrevería a incluir en la lista de recomendables la versión de Gilels con Szell y sus Cleveland Cavalliers.
noatodo
/ 28/04/2009Vaya, ésa no la conozco. Si la tienes, la escucharía de muy buena gana algún día que coincidamos.
A mí Gilels me encanta. Me parece un pianista alucinante. De lo mejorcísimo. Y el Beethoven de Szell es bueno. Como casi todo lo que hizo Szell, todo sea dicho.
Pero si te fijas todas las versiones que puse son de escuela (digamos) germana, ya sea vía Liszt (Arrau, Fischer, ambos alumnos de Martin Krause; Kempff a través de Barth), ya vía Schumann-Wieck-Brahms (Schnabel, Serkin).
Y es que, ya puestos en este nivel de detalle (y opinión discutibilísima), el Beethoven que hacen tanto Gilels como Sviatoslav Richter no me acaba de convencer. Me parece demasiado contrapuntístico. Me encantan uno y otro en otros repertorios y me parecen dos pianistas soberbios, pero con Beethoven prefiero otro tipo de interpretaciones.
Un abrazo, Xose.
Xose
/ 29/04/2009Está a tu disposición. Un abrazo