¿Somos ahora más idiotos?

harvard-college-1725

Acabo de leer un curioso libro de Caroline Winterter que se titula The Culture of Classicism. Ancient Greece and Rome in American Intellectual Life, 1780–1910 (Baltimore–Londres, The John Hopkins University Press, 2002) y he extraído algunos datos interesantes.

Resulta que los primeros protestones que se afincaron en los actuales Estados Unidos fundaron en Nueva Inglaterra las primeras Escuelas de Gramática. Las dos primeras y más importantes en Boston, y poco tiempo después siete más en el resto del futuro Estado de Massachusets. Su plan de estudios ponía el acento en el aprendizaje del latín, el griego y el hebreo y, en cierto modo, preparaba el camino para que sus estudiantes pudieran acceder a la única universidad que existió en aquellas tierras entre 1636 y 1692: Harvard. En el otro foco de desarrollo de las colonias americanas, Virginia, donde en estos tiempos la educación estaba menos institucionalizada y más en manos de profesores particulares, los contenidos eran similares.

Los críos de las dos mencionadas escuelas de Boston leían en el cuarto año de su formación obras ovidianas, como De Tristibus o las Metamorfosis, y algunos textos de Cicerón. Y sobre éste último seguían trabajando en cursos sucesivos mientras se zambullían en el estudio de la obra de Hesíodo. Aprendían a escribir diálogos, a versificar, a escribir en estilo, a declamar y a hacer traducción directa e inversa.

Y para entrar en Harvard, en esta época, tenían que ser capaces de leer a Cicerón y otros autores latinos del mismo período; escribir y hablar en latín, tanto en prosa como en verso; y dominar la conjugación y la declinación del griego.

Siglo y pico después, entre 1790 y 1800, los requisitos de acceso de varias universidades, como Williams, Brown, el King’s College (Columbia), Yale y Harvard eran mayores: ser capaz de leer a Cicerón y a Virgilio en latín y el Nuevo Testamento en griego.

Pero tras la Guerra de Secesión, con la industrialización y el dinero corriendo a raudales, con un montón de ganapanes y nuevos ricos llegando a detentar cargos importantes, llegaron las rebajas. Que a quién le importa conocer lenguas muertas; que quienes se vayan a dedicar a cuestiones técnicas lo que tienen que estudiar son las cuatro reglas; que quienes se vayan a dedicar a otras humanidades pueden elegir si estudiar o no estas cosas; y se desarrolló paulatinamente la idea de universidad como mercadillo, es decir, la rentabilización rápida y cortoplacista del producto rebajando las exigencias de calidad a cambio de liquidez inmediata. Todo lo que venía a sobreponerse a la relación que se estaba estableciendo en la Europa de los estados-nación entre universidad, conocimiento, dinero y estado.

Y, claro, la puntilla en la posmodernidad, que lo trivializó todo: cuidadín que el niño se estresa, se traumatiza y no es feliz. Y en España, donde siempre vamos plus ultra, llegamos al punto de haber convertido las universidades en fábricas de licenciados y doctores que ni siquiera saben hablar y escribir con propiedad y corrección en su propio idioma. Pero lo importante es que nadie se esfuerce, se estrese, se traumatice y, sobre todo, que tenga en la cara una sonrisa como la de la pretty woman. Walking down the street.

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17 comentarios

  1. ariovisto

     /  30/09/2009

    Cuando la política se convierte en un fin y no en un medio, ya está todo pervertido y contaminado de raíz. Si no fuéramos tan “idiotos” – y ya no sólo en España sino en prácticamente todo el mundo mal llamado libre – hace muchas décadas que los/el sistema político actuales formaría un pequeño y olvidado apartado en un cuadro sinóptico de Historia Universal.
    Gente preparada como la que añoras en tu escrito sería incapaz de soportar semejante tonelaje de demagogia y mentiras. Los sitemas educativos están destinados a la propaganda fácil, al ocultamiento de parados y a poco más. A ver qué partido es el guapo que se atreve a soltar un puñetazo en la mesa y poner todo esto en orden. El paso de los partidos políticos -todos, los dos – por el poder me recuerda a la figura penal de la “denegación de auxilio”. ¿Ha notado o sentido algo? – No. – Pues acelera, no nos comamos nostros el marrón
    Antiguamente los sofistas se encargaban de los Másters en demagogia para formar dirigentes. El sofismo actual es mucho más práctico y eficaz, no prepara al dirigente: atonta al pueblo.

    Es lo que hay… yo no veo a ningún profesor en la calle quemando cajeros o volcando contenedores. Y como tengamos que esperar a que sean los alumnos…- que están en su más genuina salsa – las llevamos claras.

    Amén de que un pueblo idioto o imbécilo o gilipollo siempre es más urnable

    Buen artículo, amigo Noatodo.

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  2. ana ryder

     /  30/09/2009

    “…la rentabilización rápida y cortoplacista del producto rebajando las exigencias de calidad a cambio de liquidez inmediata.”

    En esta frase has resumido el pensamiento que subyace en todas las reformas que se llevan a cabo hoy en día.

    Esta entrada es, sencillamente, soberbia.

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  3. noatodo

     /  30/09/2009

    Acabo de encontrar esto. Cito un fragmento:

    Reading school – age 5 or 6
    Writing school – ages 6 to 7

    Grammar school (7 year study) – age 7 to age 13
    Year 1 (age 7) Latin
    Year 2 (age 8) Aesop’s fables (in Latin)
    Year 4-5 (age 10-11) Erasmus’s Colloquies; learning Greek language; Ovid’s de Tristibus, Metamorphosis, Cicero’s Letters (all in Latin)
    Year 6 (age 12) Cicero’s de Officiis, and the Aeneid (in original Latin of course)
    Year 7 (age 13) Cicero, Vergil, Horace, Juvenal, Persius, Isocrates, Hesiod, and the New Testament.
    Composing Latin verse; studied rhetoric and Roman history and antiquities. Begin learning Hebrew

    Age 13-14: Entrance interview for Harvard (in Latin),
    Harvard College (4 year study) – age 14 to age 18
    Broader deeper exposure to Greek and Latin classics; logic, rhetoric; philosophy.

    Un abrazo.

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  4. Xose

     /  30/09/2009

    Bueno, todo eso es normal: nos estamos preparando a conciencia para despedirnos de Piscis y entrar con todas las de la ley en la era de Acuario (ay, Raphael).
    Ah, y recuerda, Noatodo, lo que sobre este asunto dice Huxley en “Un mundo feliz”. Aún siendo una porquería de novela, como profecía no tiene precio. Cari saluti

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  5. ana ryder

     /  30/09/2009

    ¿Raphael? Pero si es del musical de “Hair”… Eso digo yo, ¡ay! xD.

    Gracias por el enlace, aunque me cueste leer en inglés.

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  6. Xose

     /  30/09/2009

    Je, je, pero la versión de Raphael es mucho más chachi, y su pronunciación inglesa no tiene precio

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  7. noatodo

     /  30/09/2009

    Güendemún isindesevenjaus anchupitel alainsgüizmars. Denpís güiligaitdeplanes anlof güilstirdistars.

    Responder
  8. ana ryder

     /  30/09/2009

    Jajajajjaj

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  9. ¡Gramática! ¡Gramática! y ¡Gramática! Y no tengo nada más que decir, además de ¡gramática!

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  10. No sé si somos más “idiotos”, lo que es evidente que cada vez más gente vota y no se preocupa de lo que luego hagan con su voto, y luego te sueltan la tan recurrida frase “todos los políticos son iguales”. ¿De ser así no sería más responsable e inteligente no votar a ninguno?
    Saludos

    Responder
  11. Es que si educamos a las masas dejamos de tener un rebaño… Esto de la desastrosa educación que padecemos es algo que NUNCA perdonaré a los políticos…

    Otra cosita: Para pronunciación en inglés digamos… sugerente, la del Príncipe Gitano cantando In the ghetto. Para seguir la letra, aquí

    Espero que vayan bien los enlaces…
    Un abrazo

    Responder
  12. El ser humano debe ser esencialmente igual que hace miles de años. No creo que el cerebro humano mejore por minutos.

    Antiguamente no debían saber mucho de física, matemáticas o tecnología, así que se entretenían leyendo a los clásicos (y es que no había otros) y aprendiendo griego, latín y cosas similares. ¡Qué iban a estudiar si no!

    Ahora los jóvenes estudian cosas más interesantes, pero como siguen siendo igual de cortos que sus antepasados, no se enteran ni de papa, y además tampoco tienen ganas porque total están haciendo tiempo hasta que llegue el finde, o sea el jueves, e irse de botellón hasta el domingo.

    Igual de tontos, pero con asignaturas más difíciles y con muchas otras cosas interesantes que hacer, que beber y que fumarse.

    Responder
  13. Efectivamente,lo hemos conseguido y sin tener que esforzarnos,ni siquiera ha sido un trabajo arduo,solo ha sido necesario elegir a los políticos adecuados en el momento adecuado.El resto solo ha consistido en ser nosotros mismos.Saludos.

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  14. LA RESPONSABILIDAD DE LA INCULTURA GENERALIZADA ES MUY PRINCIPALMENTE DE CADA UNO DE NOSOTROS.

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  15. De hecho, peor aún,

    LA CULPA POR LA INCULTURA GENERALIZADA ES MUY PRINCIPALMENTE DE CADA UNO DE NOSOTROS.

    Responder
  16. ana ryder

     /  01/10/2009

    Sí. Todos tenemos nuestra parcela de responsabilidad, que para eso somos libres. Pero las instituciones tienen igualmente la suya.

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  1. ¿Qué caricaturas? « NO A TODO

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