A pesar de que por escrito Thomas Jefferson era un hombre tremendamente elocuente, nos cuenta la Historia que uno de sus puntos débiles en tanto que animal político era curiosamente el hablar en público. Cito a continuación un fragmento de su primer discurso inaugural como presidente (4/03/1801), del que quienes lo pudieron presenciar aseguran que lo pronunció con tan poca voz que a quienes estaban cerca de él les costó oírlo, y quienes estaban alejados, no se enteraron de nada.
[W]ith all these blessings, what more is necessary to make us a happy and a prosperous people? Still one thing more, fellow citizens, a wise and frugal government, which shall restrain men from injuring one another, shall leave them otherwise free to regulate their own pursuits of industry and improvement, and shall not take from the mouth of labor the bread it has earned. This is the sum of good government; and this is necessary to close the circle of our felicities.
En relación a los textos de Jefferson hay que indicar que Princeton University Press lleva sesenta años tratando de publicarlos todos. Por ahora llevan 36 volúmenes y aún no han llegado a los años posteriores a la presidencia, cuando dedicaba varias horas al día a responder a todas las cartas que recibía en Monticello.
En todo caso y para quien no lea inglés, en castellano sólo conozco un par de volúmenes que recojan su obra. El más famoso (y que yo nunca he encontrado a la venta) es Thomas Jefferson: Autobiografía y otros escritos. Madrid, Technos, 1987.
Una recopilación de textos jeffersonianos agrupados por temas, con una introducción general bastante casposa, unas presentaciones de cada bloque levemente basurientas y unas traducciones que a mí no me gustan un pelo en John S. Pancake: Thomas Jefferson. Revolucionario y filósofo. Barcelona, Ediciones 29, 1987. Si es que con ese título no se puede llegar a ninguna parte.
