Dominic Raab: The Assault on Liberty

Uno de los libros que me llevé para este viaje es el que da título al post: The Assault on Liberty. What went wrong with rights (Londres, Fourth State, 2009). Probablemente no sea intencionado, pero a mí el subtítulo me suena como un ladrido.

Su autor, que ha trabajado en el sector privado primero y en el público después en diversos puestos relacionados con el Derecho Internacional y los Derechos Humanos, ha comenzado en los últimos meses su carrera política dentro de los Conservatives.

Desarrolla varios temas, algunos de los cuales, como por ejemplo las cámaras de videovigilancia, ya saben (uno, dos o tres), me preocupan mucho. Así que daré la chapa en varios posts con fragmentos del tal libro, del que tengo al menos docena y media de páginas con la esquinita doblada.

Y empezamos por el citado. Uno de los datos que más me llamó la atención es que en el Reino Unido es el país que más cámaras de videovigilancia tiene. Se calcula que hay 4.200.000 cámaras instaladas, lo que supone el 20% de cuantas hay en el planeta. Pone como ejemplo que una persona que se dé una vuelta por Londres al cabo del día será grabada por unas 300 cámaras (p.109). Pero, por si esto fuera poco, el gobierno pretende aumentar su número. Y no contentos con vigilar a la gente, en algunos barrios de Londres y Middlesbrough han instalado sistemas de megafonía de tal manera que, si a través de una cámara se detecta un comportamiento considerado anticívico, se pueda proceder a pegar un grito al interfecto en cuestión (p.114).

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10 comentarios

  1. Si sirviera para anticiparse a los crímenes y actos delictivos como en la peli que protagoniza Cruise, entonces me valdría, pero lo que se consigue es quitar intimidad a la gente, libertad desde luego, si no tienes pudor claro…

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  2. noatodo

     /  11/03/2010

    Pues esta vez voy a discrepar contigo, Conchita.

    Yo si tengo que elegir entre libertad y seguridad elijo libertad sin dudarlo. Pero sin dudarlo.

    Además, las cosas empiezan de un modo y nunca se sabe como acaban. Comenta este libro que las primeras cámaras fueron instaladas en un clima de cierto pánico social tras un caso que generó mucho revuelo. La excusa/coartada/razón era que así se podrían evitar crímenes violentos o actos de terrorismo. Y al final ese tipo de delitos no han descendido y las cámaras se han utilizado para sancionar a la gente por cruzar una línea continua o por tirar la basura en horas no permitidas.

    El otro día ponía un pie en una tranquila calle de Bloomsbury y me encontraba con un coche-cámara; un coche pequeño, tipo Smart, con una cámara instalada, un letrero gigante de “coche-cámara grabándolo, señor mío” y dos tíos dentro viendo lo que estaban filmando. Me pareció algo espeluznante.

    En cuanto a mí respecta se pueden meter las cámaras donde yo te diga.

    Un abrazo.

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  3. ana ryder

     /  11/03/2010

    Es espeluznante, sí. Y me entristece que sea precisamente Reino Unido quien se convierta en abanderado de este “ataque a la libertad”.

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  4. noatodo

     /  11/03/2010

    Por buscar el lado positivo, que todo lo tiene, al menos allí gente tanto tory como laborista es consciente del peligro que esto tiene y está bramando contra estas intromisiones del Estado en la vida de los ciudadanos. En España estamos todos a por uvas.

    Un beso.

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  5. A mí me parece una perversión de la realidad: el peligro no está en los ciudadanos, sino en los políticos. La cuestión no debería ser si ponemos cámaras para vigilar a la gente de la calle; en cualquier caso a los que habría que vigilar es a los poderosos, a los que pagan rescates de millones de euros a bandas terroristas o a secuestradores. A los que organizan bandas terroristas como el GAL y atentados como el del 11-M.

    Con lo cual no quiero decir que sea partidario de poner cámaras que vigilen a los políticos las 24h del día. Solo digo que ellos son el peligro, no el que va a comprar el pan.

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  6. Por si a alguien le interesa, una novela de ciencia ficción, pero que tiene su gracia: Little Brother. Permite la descarga gratuita, aunque no le conozco versión en español y es para adolescentes, pero parte de lo que plantea es algo demasiado real.

    Respecto al argumento de “Minority Report”, que alude precisamente a los casos que se salen del patrón, sencillamente creo lo que dice Aristóteles de los futuros humanos (resumiendo de manera muy pedestre): «¿es verdad que mañana habrá una batalla naval? pues espere a mañana y lo veremos». Por eso el precrimen es un error categorial (de hecho, no creo que se admita codenar a un delincuente por delitos futuros, sino como mucho por los que ha intentado).

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  7. noatodo

     /  12/03/2010

    Esto me recuerda un fragmento del primer discurso de Jefferson ante el Congreso:

    Sound principles will not justify our taxing the industry of our fellow citizens to accumulate treasure for wars to happen we know not when, and which might not perhaps happen but from the temptations offered by that treasure.

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