El misterio del pan con alas

¿Se acuerdan de Fritz? Pues una batallita relacionada con él.

fritz

El otro día levanté una de las persianas de mi dormitorio y, todavía medio adormilado y con mi radiactivo mal humor mañanero en plena eclosión, vi en el jardín lo que parecía ser un bollo de pan. Inmediatamente pensé que no tengo ningún árbol que dé panes, y salí al jardín a comprobar que no se me había ido definitivamente la cabeza. Y comprobé fascinado que además del pánido había un tomate a medio comer, una manzana mordisqueada y un tropezón de naranja. Deduje, pese a no ser Sherlock Holmes, que algún vecino había decidido que mi conejo estaba infraalimentado y se tomó la caridad por su mano. Y me pareció fatal. Lo comenté con algunos amigos y me decían que no era para tanto y que probablemente fuera algún niño del barrio que le quería dar una ensalada al conejito, por aquello de que a los niños les hace gracia dar de comer a los animales.

Al día siguiente por la mañana, llevando en mi mano derecha una taza de té negro muy cargado, con muy poco azúcar y una microgota de leche, salí a echarle a Fritz una zanahoria de buenos días y me encontré en la acera con la piel de una naranja, que había sido perfectamente pelada. “¡Esto ya pasa de castaño oscuro!”, pensé. “¡Pero de qué va la gente!”.

Bueno, pues un día después volví a salir y me encontré incrustada en la parte superior del cierre que bordea y delimita mi propiedad media manzana reineta. Allí. Clavada. Plas. Y ya me ven ustedes plantificado ante la hemifruta tratando de activar los conocimientos adquiridos en mis clases de física y en muchas novelas de Agatha Christie y chopocientos capítulos de la señora Fletcher y CSI, intentando averiguar la trayectoria que debió de recorrer la tal pomácea hasta quedar espetada en mi frontera. Que digo yo que al menos le podrían haber echado una manzana golden, que son más ricas.

Y mientras hago ecuaciones imaginarias y parábolas imposibles –o quizá sea al revés– para tratar de averiguar el itinerario recorrido por el volante fragmento de maduro alimento y que me conducen a una conclusión con bastantes visos de verosimilitud, empiezo a tener claro que para defender mi derecho, en tanto que titular de la patria potestad del conejo, a educarlo como me salga del moño, voy a tener que llamar a alguna puerta para decirle a alguna señora que se meta la comida en la boca su pulgoso proto-perro, a ver si así deja de molestar con ese desagradable sonido que emite. Entre otras cosas porque el día menos pensado se le da por lanzarle a mi bicho una coliflor de dos kilos, le da en su pequeña, peluda y suave cabeza y me lo desgracia.

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11 comentarios

  1. Hay que mirar el lado positivo: lo mismo cualquier día le echar por encima del muro una pata de cordero de 2 kilos.
    Un abrazo!

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  2. O un maletín con dos millones de euros…

    Saludos.

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  3. noatodo

     /  22/03/2010

    Yo ya he visto al bicho comer bacon, así que no me sorprendería que se comiera él la pata de cordero enterita. Y lo mismo sobre el maletín de billetes; como no vaya bien cerrado, se jala euro tras euro y se queda tan ancho y moviendo la naricilla.

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  4. como no vaya bien cerrado, se jala euro tras euro y se queda tan ancho y moviendo la naricilla

    ¡Este conejo tiene complejo de liberado sindical!

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  5. noatodo

     /  22/03/2010

    Jajajajaja. Si al menos movieran la nariz, harían algo.

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  6. ana ryder

     /  22/03/2010

    ¿Bacon? Dios mío, ¡los conejos son herbívoros!

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  7. noatodo

     /  22/03/2010

    Jajajaja. ¡Díselo a él! ¡Explícale que es herbívoro!

    Tengo el cubo de basura fuera para que no me apeste la cocina y fue él quien lo volcó y se comió los restos de una amatriciana que me había cenado. A mí lo que me tenía preocupado, además del bacon, era la guindilla.

    Pero, claro, otro día el tío también volcó el cubo y me encontré por la terraza los restos de dos bolsas de té Assam ¡que se había comido! ¡Dos bolsas de té!

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  8. Cualquier día te llama al móvil para pedirte un puro después de comer.

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  9. noatodo

     /  23/03/2010

    Jajajaja. No me sorprendería. A las ventanas y las puertas de mi dormitorio y mi cocina ya llama.

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  10. Miguel

     /  24/03/2010

    Ten cuidado!!! Te lo están cebando para una noche zas!!! al horno.. Estos r*****s….

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  11. noatodo

     /  24/03/2010

    Oye, acabo de llegar a casa y el tío se estaba jalando un plátano. ¡A ver si vas a tener razón!

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