Según informa La voz de Barcelona y recoge Libertad Digital, desde las administraciones públicas catalanas se ha lanzado una campaña para boicotear todos aquellos productos que no estén rotulados en catalán. Así, en escuelas, dependencias de la policía, oficinas de turismo, hospitales o instalaciones deportivas públicas que estén adheridas a la campaña no se comprará agua de manantiales orensanos o vino de la Ribera del Duero, un poner, si la etiqueta no está al menos en catalán.
Y mientras escuchamos a Verdi, levantemos nuestras copas. Y godiamo, godiamo.

