El precio de un concierto

A pesar de cuánto me gusta la música clásica, o quizá por ello, soy poco dado a ir a conciertos a menos que esté absolutamente seguro de que me van a entusiasmar. Quedándome en casa y poniendo una buena versión de la misma obra ahorro dinero y, sobre todo, me evito un cabreo. Lo aprendí a golpes, que es como mejor se aprende. Y algunos me dirán que la creación y que el directo y que el momento único y que tal y que cual. Naranjas de la China.

El otro día tuve la inmensa fortuna de poder ir a un concierto de Georges Prêtre haciendo las sinfonías tres y cuatro de Brahms. Me gasté encantado 37 euros en una entrada para estar en el retropalco, en segunda fila, en el centrísimo, a ocho o diez metros de la cara del maestro. Desde allí sólo veía las cuerdas y los cogotes de los músicos de viento-madera. Los metales y la percusión quedaban a mis pies. Pero eso me daba igual, porque me pasé la hora y media mirando pasmado cómo el abuelete ponía firmes a los músicos, varios de los cuales merecían fuego, después sal y finalmente tierra.

Y dirán ustedes, “menudo pastizal que ha pagado el Noatodo”. Pero piensen en lo que cuesta encargar un proyecto para un auditorio a un arquitecto de postín, en el precio de la construcción, en los gastos derivados de su mantenimiento, en los salarios de las personas que trabajan allí, en los emolumentos de ochenta músicos y en el caché de un director de esta categoría. Ahora divídanlo entre las 2.500 personas que asistimos al evento. ¿A que no les salen las cuentas? ¿A que ahora les parece que pagué poco? Ya. Es que la diferencia entre lo que pagué y lo que cuesta la sufragaron todos ustedes con sus generosos impuestos. ¿Que no les parece justo? Les contaré un secreto; a mí tampoco.

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23 comentarios

  1. los músicos, varios de los cuales merecían fuego, después sal y finalmente tierra“. Jajajaja!
    37 euros no es un pastizal. 72,50 leres me cuesta a mí ir a ver a los vetustos AC/DC. Y encima tengo que aguantar a los teloneros.
    Un abrazo, Sr. No a todo!

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  2. ana ryder

     /  08/06/2010

    Te iba a decir lo de la creación, el directo y el momento único. Pero… xD

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  3. noatodo

     /  08/06/2010

    Ventu: Es dinero bien gastado. Y mientras tocan los teloneros puedes leer un libro. XD

    Ana: Naranjas de la China.

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  4. ana ryder

     /  08/06/2010

    Jajaja.

    Responder
  5. 80 Euros me costó ir a ver/escuchar a los Stones en Benidorm,hace ya casi siete años, cómo pasa el tiempo, y probablemente es el dinero mejor gastado de toda mi vida, junto con un libro de las transcripciones de las canciones de Robert Johnson.

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  6. noatodo

     /  08/06/2010

    Yo también estoy convencido de que el dinero gastado en un buen concierto es siempre dinero bien gastado.

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  7. No dude que es dinero bien gastado y mejor invertido. Más si piensa en cómo se gastará el buen pellizco que nuestro gobierno le quita de la nómina religiosa -o republicanamente-.

    Por cierto, me ha fascinado lo de “uego, después sal y finalmente tierra”. Me lo guardo para usarlo con algún compañero por acá…

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  8. noatodo

     /  08/06/2010

    Pero no lo pongas en práctica, que creo que es delito. XD

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  9. Leo McGarry

     /  08/06/2010

    37 euros es un precio normal para ver un concierto. En Madrid, la Orquesta Nacional vale entre 10 y 30 pero cuando vienen orquestas internacionales, de 50 a 100. Eso sí, como quieras ver una ópera en condiciones, mínimo 150. Después de ir al Real durante casi 10 años, opino que sólo existen tienes dos opciones válidas: pagar 20 euros con “visibilidad reducida o nula”, que es como reza la entrada, o apoquinar 150 napos del ala por patio de butaca. Como te gastes 60-80, lo ves regular tirando a mal, y encima, pagas una pasta.

    Y en cuanto a lo de la subvención, siempre me acuerdo de la frase que me dijo un amigo policía la primera vez que lo llevé a ver una ópera (‘La boheme’ con montaje colosal de Giancarlo del Monaco): “Pero esto, con el dinero de la entrada, no se paga ni de coña , ¿no?”
    Y ya que estamos en harina, también me gustaría recordar que el Liceo (ahora conocido como Liceu) recibe 15 millones de euros del Ministerio de Cultura (de España) y en el patio de butacas hay subtítulos en catalán y en inglés.

    Pues eso.

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  10. Leo McGarry

     /  08/06/2010

    Por cierto, ¿el concierto de Pretre era en París?. Y si me permites otra pregunta: ¿conoces la ópera de Zurich?
    Abrazo

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  11. noatodo

     /  08/06/2010

    Yo he ido a conciertos apoteósicos, en plan Filarmónica de Berlín con Claudio Abbado, o Concertgebouw con Bernard Haitink o Filarmónica de Nueva York con Maazel o… por mil quinientas pesetiñas de hace diez años. Pero soy consciente de que estas cosas o las paga uno, o las pagamos todos. Anoche estaba hablando con una amiga sobre los precios de unas Bodas de Fígaro con Colin Davis en el Royal Albert Hall, y hay de todo, desde 13 libras hasta 760. Con lo del Liceo no me tires de la lengua, que me enciendo. XD

    El concierto fue en Roma y no; no he estado en la ópera de Zúrich. Ahora que no nos lee nadie te confieso que nunca he ido a una ópera, precisamente por mi manía de que o es todo perfecto o me quedo en casa.

    Un abrazo, Leo.

    Responder
  12. ana ryder

     /  09/06/2010

    Pero, pero, pero, si la perfección no existe…

    Tienes que desquitarte cuanto antes.

    Responder
  13. noatodo

     /  09/06/2010

    No, probablemente no exista. Pero tampoco hay que tentar la suerte y jugar con fuego, que luego empiezo a abuchear y no hay quien me calle. XD

    Responder
  14. ana ryder

     /  09/06/2010

    Ay, no me digas eso. Los abucheos son tan descorteses… Yo jamás podría hacerlo.

    Responder
  15. noatodo

     /  09/06/2010

    En dos ocasiones. Las dos fueron porque soy un blando y fui a conciertos “porque me gustaba mucho la obra y se toca sola y malo será que esta gente medianamente famosa lo haga demasiado mal”. No hubo una tercera.

    Primera: una novena de Beethoven. Mi obra favorita. La de veces que la escuché y leí la partitura no lo sabe nadie. La hacía una orquesta americana de las conocidas y dirigía Pinchas Steinberg, que tampoco es que sea un tío desconocidísimo. Me habían regalado la entrada. Ya sabes, el dinero público no es de nadie. La dirección fue atroz todo el tiempo. Muy plana. Burda. Cuando el barítono empezó a cantar fue el momento de más intensidad que había comenzado la obra. Habían estado haciendo los otros tres tiempos y lo que iba del cuarto en un pseudo pianissimo. Y, hombre, el primer tiempo necesita Cola-Cao. Por momentos, mucho Cola-Cao. Y los timbales en el segundo tiempo tienen que sonar. Por ejemplo. El barítono era maravilloso y fue al único al que le aplaudí. Estuvo soberbio. Y tanta basura rodeándolo resaltaba su calidad. Los otros tres eran como tres pescantinas peleándose en la plaza de abastos a ver quién canta más alto las excelencias de sus abadejos. Insufrible. No cantaban juntos, sino contra el de al lado. Y se notaba que los tres consideraban que el de al lado lo hacía mal y sólo él mismo lo hacía bien. Y así era todo una mier**. Las señoras eran unas chillonas histéricas. Y el tenor merecía tortura. En la parte solista, y sobre todo hacia el final, con lo de “laufet, Brüder, eure Bahn, freudig wie ein Held zum Siegen”, que a mí me vuelve loco, creí que le lanzaba un zapato a la cabeza. Y te aseguro que con el rebote que tenía, no hubiera fallado. Y zapatos tengo muchos y no me hubiera importado haber perdido uno por tan buena causa. ;)

    Segunda. Otro de mis fetiches, el tercer concierto para piano de Beethoven. Tocaba Paul Gulda, uno de los dos hijos “pianistas” de Friedrich Gulda. Y no estoy seguro de quién era el director, pero es probable que fuera Hellmut Rilling. Bueno; me leí yo más veces la partitura de ese concierto que el pianista, que tocó lo que le salió de las narices, inventó lo que le dio la gana, hizo lo que quiso, se columpió hasta decir basta y, si ya su padre no es que me vuelva loco, las divineces heredadas ya resultan de aurora boreal y/o sindical.

    Y desde entonces ha habido algún concierto al que fui con mucho entusiasmo y que tuvo pequeños fallitos anecdóticos, como el del abuelete del otro día (me está bien por blando, al haber considerado que una orquesta italiana que no fuera la de la Scala pudiera hacer algo impecable), y los demás a los que voy soy de aplaudir durante tres semanas y quedarte afónico otras tres de gritar bravos. En caso de ser dado a ello, de llorar varios días. XD El anterior al que había ido había sido de nuestro amigo común Lorin Maazel. Y ni que decir tiene que un diez se le queda corto.

    Y puede que abuchear sea descortés, pero si vas a un restaurante y te sirven tu plato quemado, protestas. Bueno, al menos yo.

    Un beso, Ana.

    Responder
  16. ana ryder

     /  09/06/2010

    Sí, sí, si probablemente tengas razón. Yo como un poco para disimular, y luego me justifico diciendo que no tenía más hambre… Pero luego, no vuelvo a ese sitio NUNCA MÁS.

    Responder
  17. noatodo

     /  09/06/2010

    Te presento al rey de las hojas de reclamación.

    XD

    Responder
  18. Leo McGarry

     /  09/06/2010

    “Los otros tres eran como tres pescantinas peleándose en la plaza de abastos a ver quién canta más alto las excelencias de sus abadejos.”
    Juas juas juas…. Me parto. Noatodo, te4 entiendo. a mí me pasa con frecuencia. Oir en disco los 4 últimos lieder de Strauss con mi amada Gundula y tu odiado Karajan y oirlos en directo con ya ni me acuerdo… qué horror. Pero que quieres que te diga, la música en directo no tiene comparación con la de disco, por muy buena versión que sea. Y con que de cada diez salga una buena me conformo. El último orgasmo fue hace poco con Les Arts Florissants y Poppea. De Niese y Jarowsky, fantásticos.
    Me imagino que ya estarás con el torrent preparado:
    http://i.cdn.hbo.com/assets/images/series/true-blood/downloads/season-3-life-goes-on.jpg
    Abrazo

    Responder
  19. noatodo

     /  09/06/2010

    Sí, sí, por supuesto. A Les Arts Florissants con su William Christie se los escucha haciendo lo que sea. Creo que ya te comenté que yo los escuché hace tiempo haciendo obras extrañas de Mozart y fue un concierto alucinante. Me gustan mucho. Y están en mi (escasa) lista de elegidos. XD Pero ir a la Sinfónica de La Coruña dirigida por Víctor Pablo Pérez (conste que me parece un músico bastante potable, la verdad), a escuchar la quinta de Beethoven, pues no. Ese tipo de experiencias prefiero ahorrármelas.

    Para mí los 4 últimos lieder son Schwarzkopf-Szell o bien della Casa-Böhm, aunque entiendo que Gundula es muy tentadora. ¡Más maja! En la música de este domingo sale ella. ;)

    Y no; no veré esta temporada de True Blood hasta que acabe, para poder tragármela entera en un fin de semana. (A ver si aguanto y cumplo mi palabra, jeje). Que después me paso las semanas comiéndome los dedos de domingo a domingo, como ya nos pasó a los dos hace no mucho tiempo. XD

    Ah, por cierto, esto y esto.

    Un abrazo, Leo.

    Responder
  20. ¡Qué exigente! ¡Pero si sacarles fallos es una de las partes más entretenidas de ir a un concierto! xD

    Ahora en serio, las grabaciones de estudio pierden naturalidad, para mí no son comparables a un concierto en directo (o a una grabación en directo, todo sea dicho). Lo mismo con las óperas, y eso que todavía no he ido a una buena representación, los montajes de provincias que tenemos aquí son temibles. Lo que más me gusta es cuando es música para violín, porque posiblemente conozco los pasajes más difíciles, y si el solista sale airoso, la alegría por estar allí en aquel momento es triple.

    Por cierto, yo nunca abuchearía, subirse ahí arriba y tocar no es fácil, y cualquiera puede tener un mal día. Tengo que confesar, sin embargo, que a veces la tentación ha sido grande. He visto cosas que no creeríais :P .

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  21. noatodo

     /  09/06/2010

    Yo sigo en mis trece, Miss Fidget. A menos que sea una orquesta perfecta con un director perfecto, no me merece la pena el cabreo. Pongo a Furtwängler, me siento en mi sofá y me quedo tan contento.

    ¿También tocas el violín?

    Jajaja. Sé que subirse a un escenario no es fácil. Pero voy a soltar una de las frases que más repito en mi vida cotidiana: es su trabajo y lo puede hacer bien o mal. Y, ya puestos, se le atribuye a Chopin algo tal que así: “he visto a gente que tocaba muy bien en el salón de su casa, pero el verdadero músico es el que es capaz de hacer exactamente lo mismo delante de un auditorio”.

    Un abrazo.

    Responder
  22. Hace diez años te habría dicho que sí, que tocaba, ahora me conformo con molestar a los vecinos desde el salón ;-) .

    Responder
  23. noatodo

     /  10/06/2010

    Yo estaría encantado de ser tu vecino y escucharte. ;)

    Responder

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