Yo fui un “segregado” (ACT.)

Los supongo enterados de la propuesta de la Comunidad de Madrid de crear un bachillerato especial para alumnos que terminen la secundaria con una nota media alta y de la contraria opinión del Gobierno.

Yo le pondría setenta peros a la propuesta madrileña, pero me vale como mal menor. Con todo, mi planteamiento ideal, partiendo del supuesto de que me pareciera bien la enseñanza pública y patatín y patatán, consistiría en dar a todo el mundo los mismos contenidos que en el susodicho bachillerato de excelencia. Y quien no estuviera a la altura, a rozar carreteras. No todo el mundo puede ser bachiller, del mismo modo que no todo el mundo puede ser licenciado o doctor. Devaluar los requisitos para obtener un título sólo conduce a tener más y más titulados sin formación. Punto.

En todo caso, cuento mi experiencia. En mi instituto (público) en tercero de BUP había ocho grupos; cuatro o cinco de Ciencias y los restantes de Letras. En todas las clases había unas treinta y pocas personas, excepto en la mía, en la que éramos sólo 23. Para más señas, 23 chapones gafotas. Tanto es cierto que la nota media de la clase, calculada a partir de todas las asignaturas y sobre un máximo de 9 [ojo que a efectos de cálculo se consideraba que Aprobado=5, Bien=6, Notable=7, Sobres.= 9], era siempre superior a siete. Confesaré que casi todos mis compañeros me caían mal y me parecían imbéciles, pero ésa es la anécdota. Estoy seguro de que la distribución no era casual y apostaría a que la existencia de una clase de chapones de Ciencias era cosa del director del instituto, un catedrático de latín de cuando había que tener un doctorado para opositar al puesto y no llegaba con juntar los puntos de las cajas de Avecrem, como ahora. ¿Saben que para ser catedrático de instituto ya no es necesario haberse doctorado? En todo caso, trabajamos como bestias y aprendimos lo que no está escrito, especialmente en Física, Química, Biología, Geología e Historia. Una compañera que se dedicó a la Ingeniería Química siempre cuenta que ella en primero de carrera en las asignaturas de Química Orgánica e Inorgánica no tuvo que hacer nada para sacar buenas notas, porque ya se lo sabía. Esto se puede ver de dos modos: el nivel del instituto era muy alto o el nivel de la facultad era muy bajo. Ambas opciones pueden ser ciertas. Yo decidí tirar mi vida por el retrete por cosas de la edad y porque, como tantos otros, me creí la extendida idiotez de que es tan necesario un licenciado en el canto del avechucho y los pliegues de los tejidos damascenos como un médico. Con todo, me alegro muchísimo de haber estado en esa clase de “segregados” y haber recibido una muy buena educación. En un instituto en el que, bien es cierto, el nivel era muy alto en general. Ninguna de las cosas que he aprendido me ha sobrado. Y puede que nunca haya visitado Navas de Tolosa, que nunca haya visto una integral paseando por la calle o que nunca haya hablado de la morfología de las células procariotas mientras tomaba una cerveza, pero no considero que nada de lo que sé me sobre.

Y ya que estoy abundante, varios consejos por si tengo algún lector jovencito que todavía esté a tiempo de salvarse. Queridos míos: si sois de ciencias, Medicina; de letras, Derecho; si os gusta la informática, adelante; un doctorado, sólo si sois muy brillantes y en una buena universidad fuera de España; todos los idiomas que podáis, siempre; y el resto de las cosas que os parezcan interesantes, en vuestro tiempo libre. Puede que ahora no os guste leerlo, pero en diez años me agradeceréis el consejo.

***
Y dos lecturas relacionadas entre mil posibles:

    –La opinión de mi amiga Starling sobre esta cuestión, que incluye vídeos apropiadísimos.

    –Y esta entrada mía sobre la educación en los Estados Unidos desde el siglo XVII.

***

ACTUALIZACIÓN (8/04/11, 01:09): El PSOE incluía en su programa electoral de 2008 lo que ahora critica.

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11 comentarios

  1. ana ryder

     /  07/04/2011

    Fantástica entrada, Noatodo. Fantástica.

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  2. Recomendaré esta lectura a algunos amigos con hijos adolescentes.

    Los padres te leerán, los hijos…quien sabe.

    Responder
  3. noatodo

     /  07/04/2011

    Muchas gracias, queridos.

    Responder
  4. Por su puesto No a todo. Por descontado, evidentemente, etc.
    Lo de ‘igualar’ a la fuerza y, siempre, ‘por abajo’ es la ruina. Y no hablo de economía precisamente.
    TODOS debemos arrepentirnos DE NO HABER ESTUDIADO MÁS Y MEJOR.
    Doctores sabrán si segregar así o asá, lo que debe hacerse y cómo. Pero desde luego que sea para procurar SUBIR el nivel general y NO lo contrario.
    (se ha argumentado bastante bien lo de separar por sexos y lo de los uniformes, yo no sé si tanto como eso).
    Luego está el tema de que estos pijosprogres y sus coherencias llevan a SUS hijos a donde no se aplican SUS teorías, que solo son para los hijos de los demás.

    Saludos
    (un gusto haberte ‘conocido’ a través de Maribeluca)

    Responder
  5. Te comprendo, porque a mí me pasó exactamente lo mismo… y perdí el tiempo en el colegio lo que no está escrito porque en vez de tirar los mejores de los peores, sucede precisamente al revés, diga lo que diga el ministro de Educación. :(

    Responder
  6. noatodo

     /  07/04/2011

    Carlos: Es siempre la misma historia. Montilla “quiere” que la educación sea en catalán pero a sus hijas las lleva al colegio alemán y sale su mujer diciendo que dominando español, inglés y alemán tendrán muchas posibilidades de futuro. Son gentuza.

    Un saludo y nos leemos.

    Claudia: ¿Sabes que en primero de EGB tuve una profesora que me reñía porque leía demasiado rápido?

    Responder
  7. Komisario Parrokias

     /  08/04/2011

    “Asómese a la ventana y mire a esa muchacha; ¿la ve guapa?..ahora diga conmigo ¡SANTA MARÍA, qué PINTA tiene LA NIÑA!”

    Edgar Agostini. Instituto Juan de Ávila. Ciudad Real. 1961.

    Responder
  8. Komisario Parrokias

     /  08/04/2011

    ¿Por qué encontramos lo que hemos perdido en el último sitio que miramos?

    Porque cuando lo encontramos ya no miramos más sitios.

    Edgar Agostini. Instituto Juan de Ávila. Ciudad Real.1961

    Responder
  9. Komisario Parrokias

     /  08/04/2011

    Es normal que a las ocho de la mañana se les abra a ustedes la boca.

    Pero deberían ponerse la mano delante de ella. Se les ve la tostada del desayuno todavía.

    Edgar Agostini. Instituto Juan de Ávila. Ciudad Real.1961.

    Responder
  10. noatodo

     /  08/04/2011

    Lo mejor que escuché en una clase en el instituto fue “aquí se viene a trabajar, que esto no es el gobierno”.

    Responder

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