El mundo en el que viví mis primeros años era un lugar realmente apestoso. Los olores predominantes eran los de estiércol de caballo, sudor humano y cuerpos sin lavar. La ducha diaria era una costumbre ignota. Como mucho, nos dábamos un baño el sábado por la noche.
Los espacios cerrados solían apestar a moho, y el aire estaba impregnado del tufo dulzón y acre de las lámparas de queroseno y el carbón quemado. Era la época del caballo y la carreta, del cuarto de baño fuera de casa y de la suciedad. En función del clima, los lugares eran o polvorientos o lodazales. Pocas calles estaban pavimentadas con guijarros o con ladrillos. Los charcos fangosos, los ondulados surcos o las sendas de troncos de árboles amontonados eran los lugares de exploración en mi juventud.
Naturalmente los automóviles ya habían sido inventados, pero todavía había muy pocos y, al ser construidos de manera artesanal, eran tan caros que sólo los ricos se los podían permitir. Tenía casi diez años cuando el Modelo T comenzó a motorizar América. Y fue precisamente el señor Henry Ford quien hizo la mayor contribución a la salud pública, más que tantos profesionales de la ciencia, al facilitar el acceso de todo el mundo a un coche que condujo a la definitiva desaparición de los excrementos de los caballos de las vías públicas.
D. Lee Ray: Trashing the Planet. How Science Can Help us Deal with Acid Rain, Depletion of the Ozone, and Nuclear Wast (Among other Things). Nueva York, Perennial, 1992.

Ful Izquierdo
/ 07/03/2013Lo que son las cosas, Ford consiguió hacer un mundo más salubre con su invento; ahora el liberticida, trincón y mierdoso gobierno del PP con la nueva ley de tráfico que prepara, posiblemente nos vuelva a enviar a las carretas o a las bicicletas que por lo menos no cagan. Claro, que posiblemente lo que quieran es que solo circulen los coches oficiales donde van ellos.
Esta gentuza que nos chulea y roba a manos llenas, apoyada y amparada por un populacho que lo único que quiere es “otra de gambas”.
¡¡¡Que os den a todos mamones!!!
noatodo.org
/ 07/03/2013Me acordé de este texto precisamente por la limitación a 30 km/h de la panda de Rajoy.
¡Un abrazo!
Ful Izquierdo
/ 07/03/2013jorge
/ 07/03/2013sin quitarle el merito al señor ford, pero la penicilina, las vacunas, la cloración del agua… creo que se el sr ray este se a pasado un poco.
noatodo.org
/ 07/03/2013