Profiriendo botellazos

De la agencia EFE, visto en el ABC, El País y La Razón. Pero aparecerá en más sitios. Al tiempo. Unos no saben lo que escriben y otros no saben lo que leen y/o publican.

Al lanzamiento de botellas proferido por decenas de jóvenes, los agentes han respondido con el disparo de pelotas de goma.

Y por si hay algún despistado.

"Pobrísima": de la RAE a El Pedrojosé

En el mercadillo de la lengua española al que se le suele llamar Real Academia, donde se limpia, se fija y se da esplendor a las sillas con el culo y se considera razonable decir “almóndiga”, “asín” o “toballa”, también está bien visto hacer vulgares algunos superlativos (considerados) cultos. Quizá para igualar.

De entre los superlativos pedantes que tienen la desfachatez de acabar en “–érrimo”, como “acérrimo”, “aspérrimo”, “celebérrimo”, “integérrimo”, “libérrimo”, “misérrimo”, “nigérrimo”, “paupérrimo”, “pulquérrimo” y “salubérrimo”, a los de la RAE se les ha dado por cortar las alas y bajar los humos a algunos, por redichos, y por eso ahora está bien visto decir “asperísimo”, “negrísimo”, “pobrísimo” y “pulcrísimo”.

Aplicando la misma lógica se tendría que poder decir también “acrísimo”, “celebrísimo”, “integrísimo”, “librísimo”, “miserísimo” y “salubrísimo”. Pero no. Porque a los académicos no les sale de los mismérrimos y ellos son los que saben hablar. Y como lo dijo Blas, punto redondo.

Y como en la RAE se entra juntando puntos del Starlux, alguien les debería explicar a los señores de los sillones con letritas qué tienen en común estas palabras y por qué hacen el superlativo en “–érrimo”. Porque algo habrá, ¿no?

Ah. Y todo este rollo viene a cuento de este post de Dicybug, en el que repica una noticia del Pedrojosé que habla sobre las “pobrísimas ventas” de algunos.

"Almóndiga"

Acabo de enterarme en el Facebook de que la RAE admite “almóndiga“. Como se lo cuento. Ni que decir tiene que mantengo mi insumisión.

Nueva ortografía de la RAE

O de cómo a partir de ahora escribiré con faltas de ortografía. Según estos limpiadores, fijadores y dadores de esplendor, deberíamos escribir:

Y su majestad el rey Juan Carlos voló desde la península ibérica a las islas Canarias para practicar yudo con su mánayer, un truhan sexi que lleva un pirsin en un pezón y que comió las 5 o 6 bandejas de productos de Catar que sirvieron los del cáterin, lo que solo escandalizó a su exmujer, la duquesa. “No os riais de mí”, exclamó siguiendo su guion de truhan. “Solo me crie en la cordillera andina, hasta que hui y trabajé para su santidad”.

Tócate las narices

Las Academias de la Lengua están a puntito de atizarnos una nueva Ortografía del Español en 800 páginas según la que, para bien escribir, hay que tener en cuenta que:

    1.- El adverbio “sólo” y los pronombres demostrativos no llevan tilde nunca. Tampoco en los casos de posible ambigüedad. Así las cosas, nos quedaremos sin entender correctamente oraciones como “voy solo a ver a una amiga” o “¿dónde compraron aquellos libros de Historia?” porque los académicos son chachiguachis. Ahora bien, condescienden y “no condena[n] su uso si alguien quiere utilizar la tilde”. Se lo agradecemos.

    2.- Se considera incongruente con las reglas utilizar la “q” en “Iraq”, “Qatar”, “quásar”, “quórum”, que ahora vienen a ser “Irak”, “Catar”, “cuásar”, “cuórum”. Los estirados que queramos escribir quorum con “q” tendremos que hacerlo sin tilde y en cursiva, ya que es un extranjerismo.

    3.- “Guión” y “truhán” ya no se acentúan. Supongo que eso es aplicable a todas aquellas palabras en las que el acento se justificaba “porque se sentía dentro”.

    4.- El prefijo “ex” se escribe unido a la palabra a la que acompaña: “exmarido”, “exministro”, “extupidez”.

    5.- La “y” ya no se llama “i griega”, sino “ye”. Como Conchita Velasco, la de las pérdidas.

Ignorantes en dos idiomas (al menos)

maggie-simpson-asombrada

Llego a casa tostadito tras una larga tarde de playa. Me doy un duchazo y enciendo la tele para que haga ruido mientras hago la cena. Empiezo por la cadena del régimen. No, no. Ésa no. La que pagamos todos. ¡Ahí va! ¡Es cierto! ¡Si las teles del régimen son todas las principales y las acabamos pagando de una manera u otra por las amistades de nuestros caudillines! ¡Qué difícil es referirse a La Primera de TVE, oigan!

Están con Gente, el programa de crónica negra que precede al NODO al parte al telediario, comentado la muerte de un bebé. Escucho:

La bebé [no sé qué, no sé cuánto]

Y no. Esto es una bibianez, bibianada o bibianidad. Vaya, un clásico bibianismo. No sé si palúrdico y casual o solapado e intencional. En la línea de miembros y miembras. O del PIB de la piba.

“Bebé”, al igual que “ornitorrinco”, es un sustantivo epiceno. Y si la periolista de turno supiera gabacho sabría que este palabro es una gabachidad y allí “bébé” también va en masculino tanto cuando se refiere a un macho camacho como cuando alude a una hembrilla delicadilla.

Al menos mientras el Ministerio de la Igualdad no haga una legislación al respecto para todos los planetas.

Muuuajajá jajá jajá.

Hay un pollo (y un analfabestio) en el poyo

¡Pero por favor, hombre! ¡Que estudió usted una carrera para aprender a contar cosas! ¡Que se supone que estudió la EGB o la ESO o algo! Que sí, que bien. Que todos estamos acostumbrados a ver faltas de ortografía en los periódicos y en los subtítulos de las noticias en la tele. ¡Pero por favor!

A ver, redactor no sé si de La Voz de Galicia o si de EFE que escribió tres veces mal en cinco oraciones la misma palabra: “pollo”. Que manda narices. ¡Pollo!

Un “pollo” es un bicho y un “poyo” es un banco. Y si le añadimos un sufijo, por ejemplo –uelo, un polluelo seguirá siendo un bichuelo y un poyuelo, ¡pues un bancuelo, hombre! ¡Un bancuelo!

Y otro día le explico “polla” y “poya”. Pero por ahora, la prueba.

pinguinos-poyuelos-polluelos

Noatodo enseña castellano, capítulo I

Como últimamente tengo por aquí muchas visitas de trolls y algunos de ellos –es de justicia indicar que no todos– parecen no haber superado los estudios primarios, y habida cuenta que, aunque sólo sea en diagonal, leen mis textos, vamos a aprovechar la coyuntura para hacer algo por nuestro agónico país e instruir a conciudadanos trólicos. Por y para los trolls, cuyos intentos de comentario filtra y aborta una máquina, ahorrándome el trabajo y el tiempo, nace esta nueva sección: Noatodo enseña castellano.

Hoy vamos a dar unas primeras nociones sobre la acentuación.

Queridos trolls, como regla general en castellano llevan tilde:

  1. las palabras agudas terminadas en vocal, en –n o en –s. Por ejemplo, quizá, capitán, koljós. También sovjós, ¡que yo sé que les gustan, pillines! Hay que tener en cuenta
    1. que si terminan en –s precedida de consonante, no llevan tilde. Por ejemplo robots.
    2. que a efectos de acentuación la –y se considera una consonante. Por ello escribimos sin tilde convoy o estoy.
  2. las palabras llanas terminadas en consonante distinta de –n o –s. Por ejemplo, cáncer, hábil, áspid, accésit, ultimátum. Téngase en cuenta
    1. que si terminan en –s precedida de consonante llevan tilde (fórceps, cómics).
    2. que si terminan en –y también se acentúan (póney, yóquey).
  3. las palabras esdrújulas y sobresdrújulas. Por ejemplo, pérfido, pútrido, estúpido, energúmeno, mongólico, cínico, estúdieselo.

Conviene recordar:

  1. que en los diptongos rigen las mismas normas, ya sean crecientes (salió), decrecientes (cantáis) u homogéneos (por eso jesuita no lleva tilde, pero jestico sí). En los crecientes y decrecientes se acentúa la vocal abierta, y en los homogéneos, la última (acuífero, demiúrgico).
  2. que los monosílabos no se acentúan, a menos que lleven tilde diacrítica. Por ello debemos escribir sin tilde fe, ti, fui, vio.
  3. que en el caso de las mayúsculas se aplican las mismas normas, ya sea una inicial (Álvaro), ya una frase entera (ATENCIÓN, BADÉN LATERAL). Sin embargo, no se acentúan las mayúsculas de las siglas (CIA).

Otro día nos metemos en otras harinas pero por hoy ya es suficiente, que no quiero que su trólico cerebro colapse y explote. Y ahora, queridos trolls, escriban treinta veces “No debo cometer faltas de ortografía”.

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