Una casita para Corinna

Noticia: “La Casa del Rey pagó con fondos públicos la reforma de la casa de Corinna en El Pardo“.

La Casa del Rey pagó con fondos públicos las obras de mejora y reforma de la finca La Angorrilla, en la que durante casi cinco años han pasado largas temporadas (…) Corinna zu Sayn-Wittgenstein, íntima amiga de don Juan Carlos, y uno de sus hijos, según han confirmado a El Confidencial fuentes muy cercanas a La Zarzuela.

La lujosa vivienda se levanta sobre una antigua casa forestal situada en el monte de El Pardo de Madrid, en una zona vigilada y de acceso restringido, y su rehabilitación fue financiada en gran parte con cargo a los presupuestos de Patrimonio Nacional (…).

En el espacio natural de El Pardo -en cuyas 16.000 hectáreas se ubica también el palacio de La Zarzuela-, al lado del pantano, con un acceso vigilado y alejada de miradas furtivas, se encuentra la finca de La Angorrilla. La casa ha sido remodelada y dotada de apreciables comodidades materiales a lo largo de los últimos años, como se puede advertir en las imágenes de Google Earth que acompañan esta información. Las fotografías muestran claramente las mejoras y cambios, tanto en la finca como en la vivienda, desde 2002 hasta la actualidad.

La casa apenas sufre reformas de envergadura hasta 2006, coincidiendo con el momento en que la relación entre el jefe del Estado y la aristócrata alemana se hace más estrecha. En la imagen del 9 de octubre de ese año se puede comprobar que incluso el acceso a La Angorrilla está descuidado, y se limita a una pista de tierra sin asfaltar sólo apta para vehículos todoterreno.

Pero es entre 2006 y el 10 de febrero de 2009 cuando se realizan cambios muy apreciables: se construye una piscina de verano en las cercanías del chalé, se arregla el tejado y se transforma el jardín, y la pradera situada enfrente de la vivienda es adecentada y presenta ya un aspecto mucho más frondoso.

Entre 2009 y el 28 de febrero de 2012 se producen nuevos arreglos. La piscina de verano se ha ampliado, transformándose en una gran pileta cubierta para su disfrute durante todo el año, con una estructura rectangular. También se ha levantado un garaje, con acceso directo a la casa, en lo que antes era una explanada de tierra; se ha construido una nueva piscina circular para el verano algo más alejada de la vivienda; los jardines siguen perfectamente cuidados, y las carreteras de acceso a la finca están ahora asfaltadas, demostrando un uso habitual.

En 2004, cuando el Rey conoció a Sayn-Wittgenstein, y 2005 también hubo obras de reforma en La Angorrilla, aunque mucho más modestas que las emprendidas posteriormente. La memoria de Patrimonio Nacional revela que en 2004 se invirtieron 288.964,20 euros en “actuaciones de conservación y mejora en las casas forestales del monte de El Pardo”.

La memoria del año siguiente no detalla la cifra total invertida por Patrimonio Nacional, pero aclara que se “efectuaron obras concretas de conservación” en las casas forestales de La Angorrilla, Águila Alta, La Quinta, Somontes, Casa Quemada y Delegación, según las fuentes consultadas. En la vivienda que más tarde ocupó Corinna se gastaron ese año 16.445,95 euros.

Las fuentes consultadas por El Confidencial aseguran que el importe final de las obras de reforma de la finca La Angorrilla superaron los dos millones de euros. Sin embargo, desde 2006 las cuentas anuales de Patrimonio Nacional no detallan el presupuesto de inversiones de este organismo público.

Y aquí para leer más.

La tal Corinna. Y el rey. 2006.

Algunos le llaman “princesa” porque estuvo liada con un príncipe. Como cuando en la Viena bien la señora del mariscal era la mariscala. Aleón busca ayuda en el diccionario de la RAE y concluye que “cortesana” es más apropiado. Y que, curiosamente, la sexta acepción de cortesana es “dama cortesana”, que se define como “ramera de calidad”.

Publica la prensa internacional esta foto del 2006 de un viaje oficial del rey a Stuttgart.

Por aquí hay otras imágenes.

Y añado este artículo de Remedios Morales, que el sentido del humor es de lo poco que nos queda.

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